BONKO AGENCIA

Emprender digitalmente en tiempos de COVID-19

La pandemia cambió al mundo, de la abundancia pasamos a la escasez de recursos y oportunidades, lo que afectó nuestros hábitos sociales, relacionales y de consumo: Hoy tanto los compradores como los comerciantes piensan dos veces al desembolsar dinero. Y aunque emprender en ambiente digital es cada vez una mejor carta, lo será solo si se dan los pasos correctos.

Emprender en redes sociales es una oportunidad concreta para quienes vieron pausados sus oficios y trabajos, para los que intentaron sobrevivir con «lo guardado bajo el colchón» o para aquellos que buscaron un trabajo, pero no lo hallaron. Sin embargo, no basta solo con una buena idea: Se debe estudiar la necesidad a resolver, a quién se ofrecerá, qué medios de pago se aceptarán y con qué recursos se hará, entre otras variables que responden a la llamada Planificación Estratégica de un Negocio.

Contar con un título relacionado al comercio no es garantía de éxito. De hecho, el exceso de confianza suele jugar en contra.

Internet está lleno de emprendimientos fallidos. Es fácil hallar en Instagram o Facebook cientos de emprendimientos que apenas vivieron unos meses; desde los más simplones, como deliveries de alcohol envasado o venta de ropa, hasta los más elaborados, con productos o servicios de nicho. Todos sin publicaciones nuevas, sin ventas, sin vida.

Los emprendimientos más icónicos -durante la pandemia o antes de ella- pertenecen a personas sin estudios del rubro comercial. Incluso sin formación, pero metódicas y perseverantes.

El caso más reciente es el de La Nonina Tejedora -Fran Cavalla- quien sin poder finalizar sus estudios de salud por falta de dinero, hizo de su pasión por el tejido un negocio millonario en Chile: Desde su cuenta de Instagram saltó a su propia Web, donde montó un marketplace en el que cientos de tejedoras ofrecen sus creaciones, superando el millón de dólares en ventas en 2020. Y mucho antes de la pandemia, Conejo Martínez, el risueño emprendedor que de la nada fundó su propio imperio del maní en las calles de New York, trajo con éxito a Chile su marca de carritos Nuts 4 Nuts, lo perdió todo y, una vez más, se reinventó. Él tampoco tiene profesión, y aunque no se desenvuelve en ambiente digital, es un profesional de los negocios.

  1. Defina qué necesidad cubrirá. Asegúrese de ofrecer algo que quieran comprar y genere un valor agregado que lo diferencie de la competencia: Si ofrece mojitos de cerveza o micheladas, venderá mucho más que si solo va a dejar pack’s de cerveza, pues cualquiera puede ir al supermercado, botillería o puede pedir por Rappi, Uber Eats, Pedidos Ya o Bicci, pero ninguno le irá a dejar una botella de daikiri, pisco sour o mojito casero, sabroso y artesanal, cuyo costo es mucho menor y el margen de ganancia, mayor.
  2. Busque socios que compartan sus objetivos. Un novio, un buen amigo o un familiar solo será carga muerta si no comparte su visión o si no complementa estratégicamente la delegación de responsabilidades. De nada sirve que ambos vayan al mismo lugar o hagan las mismas tareas. Evite la duplicidad y evite convertirse en carga.
  3. Haga siempre los números. Si solo sabe cuánto dinero invirtió en bikinis, poleras y chaquetas, pero no tiene idea de cuántos ha vendido; si utiliza parte de esa ropa para vestirse; si desconoce cuánto combustible gasta en ir a comprar mercadería e ir a dejarla, o no contabiliza el costo de la empresa de despacho, entonces no tendrá idea del punto de equilibrio de su negocio. Si peor aún, escoge precios a dedo, sin investigar al mercado tradicional ni a otros competidores digitales, no podrá crear una estrategia de precios adecuada y mucho menos proyectar la compra promedio. Es decir, está a ciegas.
  4. Tenga claro el objetivo de su negocio. Su objetivo es generar más ventas y nuevos negocios. Su meta es ser rentable, así que enfóquese y preocúpese de ofrecer una gran experiencia a su cliente, una que lo haga volver siempre. Haga sus cálculos y, cuando llegue el momento, delegue y externalice.
  5. Promocione su emprendimiento. No basta con abrir una cuenta en Instagram o Facebook, seguir a los amigos y publicar historias en sus redes personales, ese es el camino directo al estancamiento y, si su voluntad no es fuerte, al fracaso y a buscar un trabajo «normal». Invierta recursos en publicidad digital: es extremadamente económica en comparación a la publicidad en radio o televisión, es de gran alcance y se puede segmentar de manera específica para conseguir llegar justo a quienes desea que lo vean. Y muy importante: enfóquese en la calidad de sus seguidores, no en la cantidad.
  6. Ponga atención a sus clientes. Cliente es todo aquel que se interese por nuestros productos y servicios, aún cuando todavía no tome una decisión de compra. Ese es el momento crucial para seducirle, lograr la venta y darle un seguimiento tal que genere cercanía, fidelización y con ello, futuras adquisiciones. Ofrézcale variedad de medios de pago, hágale un descuento si vuelve a comprar, y tenga presente que si al cabo de unos meses su masa crítica de clientes sigue siendo de amigos y familiares, es porque no lo está haciendo bien.
  7. Delegue tareas y responsabilidades. Los emprendimientos personales funcionan, pero hasta que el éxito es tal que no dan abasto y colapsan. Para evitar esto, cuando las finanzas ya estén en positivo invite a terceros a ser partícipes de esta aventura y elabore esquemas de trabajo para los procesos de venta y post-venta. Incluso, piense en la ocurrencia de situaciones críticas. Sea prospectivo y no reactivo, no siempre las cosas marcharán bien.
  8. Busque asesoría. No puede pretender saberlo todo, ni mucho menos aprenderlo todo. Está bien no saber y buscar la ayuda de alguien que tenga mayores conocimientos, mejor si es un profesional del área. Y por favor, no se enamore perdidamente de su idea, sea abierto a recibir críticas: Tenga la habilidad de tomar hasta la más destructiva y conviértala en la mejor de sus fortalezas.